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La tarde del lunes ha sido bastante movida para Carlos Sainz, líder del Dakar. Y es que sí, al final sí hubo reclamación del piloto holandés Kees Koolen, de la categoría de quads, por haberle tocado con el Peugeot 3008 DKR Maxi en la séptimo etapa.
Se llegó a hablar de exclusión o sanción al piloto español, pero finalmente los comisarios, tras escuchar lo que tenían que decir Sainz y Lucas Cruz, su copiloto, han sancionado a la dupla de Peugeot con 10 minutos. De esta forma, los españoles se mantinen líderes del Dakar a falta de cinco etapas para el final: la ventaja con el segundo clasificado, Nasser Al-Attiyah (Toyota), es de 56 minutos, y con el tercero, Stéphane Peterhansel (Peugeot), de 1 hora y 3 minutos. El francés también fue hoy llamado a declarar ante los comisarios, pero por otro asunto diferente.
Peugeot Sport ya ha comunicado que apelará la decisión de los comisarios por considerarla "sin fundamento": "La decisión es incomprensible. No hay nada concreto en este asunto, es la palabra de una persona frente a la de otro. Hasta donde nos conscierne, está bastante claro que no hubo contacto entre el quad y el coche. Nuestros datos respaldan la versión de Carlos, quien siempre se ha comportado de manera impecable. Esta penalización es completamente arbitraria. Los comisarios sancionan a Sainz por no haber parado, incluso cuando no hubo accidente", ha dicho Bruno Famin, director de Peugeot Sport.
¿Intereses cruzados?
Curiosamente, otro piloto de la categoría de coches como es Orlando Terranova, ha dicho hoy en sus redes sociales lo siguiente: "Kees Koolen es accionista de Toyota Overdrive, ojo que pueden haber intereses cruzados en esa denuncia. @CSainz_oficial no debe ser penalizado".