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Mucho se ha escrito ya sobre el Mini Cooper clásico y poco te podríamos contar que ya no sepas, así que centrémonos en esta unidad en concreto.
El Proyect 64 ha recorrido medio mundo para viajar desde su hogar en Nueva Zelanda hasta las manos del mismísimo Jay Leno. El escenario elegido, el salar de Bonneville, en Utah, Estados Unidos. Sus primeros años de vida los pasó como un Mini Cooper S 970 original con unos 55 CV bajo el capó. Más adelante fue el elegido por un equipo de neozelandeses para servir a dos grandes causas: batir récords mundiales en Bonneville y demostrar a quienes dijeron que no lo lograría cuán equivocados estaban.
Y así se pusieron manos a la obra. Conservaron el motor original, pero lo modificaron en extremo: incorporaron pistones, bielas y cigüeñal especiales, le añadieron un turbo y un doble árbol de levas de una moto BMW. Pero también han conservado muchos componentes originales, como los frenos de tambor traseros y los cristales de todas las ventanas (algo que, teniendo en cuenta que tiene nada menos que 370 CV, no deja de tener su mérito).
Y con esta preparación, el Proyect 64 se hizo titular de dos récords de velocidad, alcanzando los 267 km/h. Algo impresionante, teniendo en cuenta que lo hizo sobre una pista de sal.
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