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El coche autónomo ha llegado para quedarse. Al menos, de momento, en Estados Unidos. Y es que la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) autoriza ya la fabricación de coches sin volante ni pedales.
Fabricantes como General Motors, Google o Tesla lo estaban pidiendo a gritos. No en vano son los que más han avanzado en sus sistemas de conducción autónoma. Dicho y hecho. Ya tienen el visto bueno y la autorización de la NHTSA para que desarrollen y fabriquen coches totalmente autónomos, es decir, aquellos con un nivel 5 de conducción autónoma.
Como indica la agencia Reuters, la NHTSA “elimina la necesidad de que los fabricantes de vehículos automatizados equipen vehículos totalmente autónomos con controles de conducción manuales para cumplir con los estándares de choque”. Es decir, la nueva normativa se aplica a todos aquellos vehículos que se fabriquen desde cero para convertirse en autónomos.
Lo que no es negociable es que estos vehículos 100% autónomos deben cumplir y asegurar los mismos niveles de protección a los ocupantes que aquellos conducidos por una persona.
Primeros pasos
Algunos fabricantes ya tienen hechos sus deberes. Es el caso de General Motors a través de su filial Cruise. Esta startup desveló en 2020 el Origin, un innovador vehículo eléctrico y totalmente autónomo de nivel 5, sin pedales, mandos ni volante. El Cruise Origin opera desde hace tiempo en San Francisco en el marco de un programa piloto como servicio de movilidad compartida.
Anteriormente, en 2019, Tesla presentó un Model 3 sin volante. Y Waymo, una división de Google, ha desarrollado Waymo Driver, una tecnología de conducción autónoma, de momento a prueba sobre la base de un Jaguar I-Pace.
Ahora la pregunta es evidente, ¿qué fabricante será el primero en poner a la venta un vehículo cien por cien autónomo? Y, sobre todo, ¿a qué precio?