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La DGT ya prohíbe conducir con gafas de farmacia o de cerca premontadas, las más vendidas en España

Conocidas como gafas de farmacia, de lectura o premontadas, ¿sabías que las lentes de cerca prefabricadas, las más populares hoy del mercado, están prohibidas por la DGT para conducir? La multa es de 200 euros y te explicamos las razones por las que, por seguridad, nunca las deberías usar al volante.

Jordi Moral

3 minutos

La DGT ya prohíbe conducir con gafas de farmacia o de cerca premontadas, las más vendidas en España

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Los datos de ventas estiman ya que, en España, se venden hoy alrededor de 7 millones de gafas anuales de las llamadas premontadas, como hemos avanzado, las popularmente conocidas como gafas de farmacia, de lectura o de cerca prefabricadas, elige el nombre que quieras. Hasta el 12 por ciento de la población adulta se calcula que usa este tipo de lentes. Pero, ¿por qué han triunfado en el mercado?

Su éxito radica, sin duda, en su accesibilidad y precio. Solo el 5 por ciento de estas gafas premontadas se adquieren en una óptica, con el 95% comprándose de manera masiva en farmacias, supermercados, bazares, estancos, por Internet o, incluso, hasta en gasolineras. Y, claro, con una ventaja muy clara: su precio medio es de entre 10 y 15 euros, cuando unas gafas básicas de cerca monofocales graduadas solo para leer cuestan, como mínimo, entre 60 y 150 euros.

El 95% de las gafas premontadas se venden en farmacias, supermercados, estancos o gasolineras.

Sin embargo, ya debes saber también que toda esta ventaja competitiva y de facilidad de uso y compra tiene, a su vez, importantes riesgos. Y en el caso de utilizarlas para conducir, de manera además alarmante. Hasta el punto de que la DGT ya las prohíbe y desaconseja al volante, advirtiendo de posibles multas de 200 euros. Pero, ¿por qué son tan peligrosas?

Por qué son peligrosas para conducir las gafas de farmacia

La explicación de su prohibición reside en que estas gafas tienen la misma graduación en ambos cristales sin comprobar ni corregir los defectos de visión de los conductores, ni problemas específicos como astigmatismo o diferencias de graduación entre un ojo u otro, por poner solo algunos ejemplos.

Usar por tanto gafas inadecuadas que no corrijan la vista o no cumplan con los requisitos visuales se considera infracción grave, con sanciones de 200 euros, teniendo en cuenta que la DGT calcula que más de un millón de conductores no debe conducir además sin graduación al contar con una agudeza visual inferior al límite legal de 0,5 y que 3,5 millones de conductores no revisa ni actualiza su graduación, aún conduciendo con gafas. El problema es muy serio.

Gafas para un apuro o para leer, no para conducir

Por todo ello, la DGT ya ha publicado en su revista oficial Tráfico y Seguridad Vial que “las gafas premontadas están prohibidas para conducir y deben llevar obligatoriamente una pegatina que lo indique”, debido a que “no corrigen la visión de lejos”. Considerada así solo como una gran solución económica para lo que viene siendo “un apuro”, como haber olvidado nuestras gafas y necesitar hacer algo como leer, la recomendación es que jamás se usen para conducir.

Y es que las gafas de farmacia no respetan además las medidas de montaje exactas de los ojos al tener siempre una graduación establecida y la misma para los dos ojos, por lo que crean un sistema óptico descentrado, vendiéndose incluso sin un control optométrico óptimo. Son, por tanto y en definitiva, productos genéricos con graduaciones estándar que no se adaptan a las necesidades individuales de los conductores y, al conducir con ellas, es común experimentar visión borrosa, pérdida de nitidez y dificultad para enfocar, lo cual incrementa notablemente el riesgo de accidente en la carretera. Según los expertos oftalmológicos, también pueden generar incomodidad, mareos, fatiga ocular e incluso dolores de cabeza tras su uso prolongado, una situación que resulta aún más crítica en condiciones de poca visibilidad o de noche.

Para la DGT, conducir con gafas premontadas o de farmacia puede desembocar en visión borrosa, pérdida de nitidez y dificultad para enfocar.

Como conclusión, la DGT las prohíbe y recomienda además que las personas con presbicia, glaucoma u otras afecciones visuales extremen aún más las precauciones. La elección de gafas adecuadas no es solo una cuestión de comodidad, sino también de seguridad y conducir con gafas inadecuadas limita la capacidad al volante a la hora de detectar obstáculos, interpretar señales de tráfico y calcular correctamente la distancia entre vehículos, lo que puede derivar en una reacción tardía ante un imprevisto.

 

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