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En España hay poblaciones en las que el ratio de coches por habitante es desproporcionado, casi 200 vehículos por cada individuo censado. Esta singular situación se da porque cada ayuntamiento puede fijar libremente el importe del Impuesto de Circulación: por ley solo se fija en cada tramo –establecido en función de las características del coche -un mínimo y un máximo.
Es legal cambiarse de municipio
Con esta libertad fiscal, cada ayuntamiento hace lo que le viene en gana, lo que provoca grandes desigualdades en lo que al Impuesto de Circulación se refiere entre los municipios. Y como a los españoles nos ganan pocos en ingenio, cuanto más bajo es el importe del impuesto mayor son los coches que se censan en ese ayuntamiento. Hacerlo es legal; de hecho, muchas empresas con importantes flotas de vehículos lo hacen, para lo cual solo tienen que abrir una pequeña sede en el municipio con el impuesto más económico.
Diferencias abismales en el impuesto
Como ejemplo podemos tomar el de Aguilar de Segarra, una localidad barcelonesa con unas cuantías del Impuesto de Circulación irrisorias: en el tramo situado entre los 8 y 12 CVF solo se paga 8 euros, mientras que en Barcelona la cantidad asciende a 64,06 euros. El resultado de estas diferencias es que los coches censados en Aguilar de Segarra son 48.885, cuando sus habitantes ascienden a 250. Calcula lo que supone esa diferencia para una empresa con 100 vehículos: 800 euros frente a 6.406 euros que se pagaría en la Ciudad Condal.
Otros ejemplos de estas grandes diferencias impositivas las encontramos en Madrid, en concreto en la localidad de Las Rozas de Puerto Real, donde hay censados 523 habitantes y 28.107 coches, de los que el 81% son turismos. En Colmenar del Arroyo, el ratio es de 18 vehículos por habitante, mientras que en Robledo de Chavela es de 17: ambos son también municipios madrileños.