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Prohibición de coches de combustión, ¿sí o no? Este es el gran debate que se libra a estas horas en toda Europa, cuando parecía que la decisión final de eliminar la venta de los vehículos diésel, gasolina e híbridos en 2035 era un hecho, y así se había acordado la Unión Europea. Sin embargo, la difícil situación de la industria automovilística comunitaria, así como la lenta demanda de vehículos eléctricos, parecen definitivamente llevar a la flexibilización de la norma.
Así, al menos, te lo contamos ayer mismo. Y es que fuentes del Parlamento Europeo, recogidas por el prestigioso medio alemán Der Spiegel, confirman ya que los negociadores del PPE, el grupo S&D y Renew Europe, las principales formaciones políticas de la UE, han alcanzado un acuerdo sobre la reforma de los límites de emisiones de CO₂. Según estas informaciones, las emisiones de CO₂ de los coches nuevos se seguirán aceptando, eso sí con una reducción de un 87,5% para 2035 con respecto al año base de 2021.
El Parlamento Europeo votará en diciembre la flexibilización de la norma
En la práctica, este acuerdo, que debe ratificarse ahora en el Parlamento Europeo en una votación que parece que se celebrará a lo largo del mes de diciembre, llega fruto de una propuesta de flexibilización de la norma de prohibición elevada por la Comisión Europea, y sobre todo por el pacto alcanzado además en las últimas horas por Francia y Alemania, secundado por Italia, que consideran que actualmente no se da la coyuntura necesaria para eliminar los motores de combustión y abogan porque se sigan vendiendo más allá de 2035.
En el lado opuesto, sin embargo, se sitúa nuestro país, ya que el Gobierno queda al margen finalmente de este pacto y prácticamente relegado a una posición de continuismo con la prohibición de venta de los coches de combustión en 2035, junto a países como Portugal, Países Bajos, Dinamarca, Suecia y Luxemburgo, un bloque ya con mucho menor peso e incidencia en las votaciones finales tras bajarse Francia de esta posición.
El Gobierno sigue a favor de prohibir los coches de combustión
Hay que recordar que España, junto a estos otros estados miembros mencionados, enviaron a inicios de junio una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, en la que instaban al organismo a no debilitar más la política de electromovilidad vigente y a seguir con el calendario inicialmente previsto hacia el fin del motor de combustión. Incluso el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, definía como “error estratégico” la posibilidad de flexibilizar la norma, como ahora parece que sucederá.
Sin embargo, que el Gobierno quiera mantener la prohibición de los coches de combustión para 2035 no significa que España lo desee. Al contrario, según la última edición del Foro de Movilidad de Alphabet, compañía de renting y movilidad corporativa del Grupo BMW, el 65% de los ciudadanos de nuestro país encuestados apuesta, como Francia o Alemania, por flexibilizar la prohibición prevista para 2035 o se muestra directamente en contra de cualquier veto a los motores de combustión.
2 de cada 3 españoles no quiere que los coches de combustión se prohíban
En concreto, nada menos que el 34 por ciento de la población considera que la normativa debería flexibilizarse o prorrogarse para permitir por lo menos tecnologías como los combustibles sintéticos o los vehículos híbridos enchufables, mientras que otro 31 por ciento se posiciona de manera incluso mucho más radical, en contra de cualquier tipo de prohibición a los coches diésel, gasolina e híbridos.
Por su parte, un 18 por ciento de los españoles considera que el calendario debería retrasarse para dar más tiempo a la transición eléctrica, y solo otro 18 por ciento apoya en cambio mantener firmemente la prohibición de venta de los vehículos de combustión en los términos ya establecidos, la misma postura que defiende como hemos dicho el Gobierno de España.
Ángeles Roca, gerente de Marketing y Desarrollo de Negocio de Alphabet España, concluye el balance de la muestra asegurando que “los datos muestran que los ciudadanos son conscientes de la necesidad de seguir avanzando hacia una movilidad más sostenible, pero también reclaman una transición que tenga en cuenta las diferentes tecnologías y las necesidades reales de cada usuario. Acompañar este proceso con alternativas viables, flexibles y adaptadas a cada realidad será clave para avanzar de forma efectiva hacia una movilidad cada vez más sostenible”.