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Las previsiones sobre el futuro energético en Europa no son buenas. Con los conflictos de Rusia y Oriente Medio afectando ya directamente a la distribución mundial del petróleo, y con la amenaza cada vez más creciente de un nuevo ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán y sus aliados, los expertos auguran un invierno negro en el suministro de carburante.
Los primeros problemas, debido también a las inclemencias meteorológicas, ya se han dejado sentir en Francia. La semana pasada el Gobierno galo confirmó que hasta una de cada siete gasolineras tenía ya algún problema de suministro. Ante esta realidad, que también parecía empezar a afectar a países de su entorno, Suiza fue el primer estado en dar el paso: el Consejo Federal del país presentaba una propuesta para poder rebajar el límite de velocidad en todas sus autopistas a solo 80 km/h en caso de desabastecimiento importante.
La medida, contemplada para favorecer el ahorro de combustible, ha comenzado a estudiarse por parte de asociaciones y de algunos países más. Por eso, hoy nos queríamos preguntar si es posible también que en España pudiese aplicarse esta iniciativa en todas las autopistas y autovías en caso de falta de suministro. Y la respuesta es sí.
España ya tiene un precedente reciente de limitación de velocidad
De hecho, esta medida no solo sería posible en España, aunque tendría que aprobarse mediante una decisión administrativa o normativa adecuada, sino que nuestro país ya la ha aplicado… y bastante recientemente. El precedente se remonta a 2011, hace exactamente 15 años, durante el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.
Entonces, ante una situación relativamente similar a la que actualmente se prevé para este invierno, y con el objetivo de ahorrar combustible ante las dificultades del mercado energético, el Gobierno de Zapatero aprobaba el 4 de marzo de 2011 el Real Decreto 303/2011, por el que a partir del 7 de marzo de ese mismo año entraba en vigor una reducción del límite de velocidad de 120 a 110 km/h en todas las autopistas y autovías. La normativa nacía como medida temporal hasta el 30 de junio de 2011.
De esta forma, los precedentes en España ya indican que no hace falta cambiar permanentemente los límites de velocidad generales, sino que se pueden establecer vía real decreto reducciones excepcionales y temporales, durante períodos determinados. Estas medidas además pueden prorrogarse dependiendo de la evolución de la situación y del mercado de la energía.
Qué permite la ley
Actualmente, la legislación española ofrece hasta dos mecanismos diferentes para poder aprobar este tipo de medidas:
1. Limitaciones temporales: el artículo 47 del Reglamento General de Circulación permite a la DGT establecer límites temporales de velocidad mediante señalización circunstancial o variable cuando las condiciones de circulación lo aconsejen.
2. Reducción general del límite: el Gobierno puede aprobar un Real Decreto que modifique temporalmente el límite genérico, como hizo en 2011. La Ley de Tráfico contempla que los límites puedan establecerse reglamentariamente y que existan señalizaciones temporales.
¿En qué situación de suministro esta España?
La legislación, por tanto, contempla que, ante una interrupción del suministro de petróleo, capaz de generar una fuerte escasez de carburantes, España podría adoptar medidas como estas. Pero, ¿cuál es realmente nuestra situación actual? ¿Es tan grave como la de Francia?
Lo primero que hay que señalar es que la situación y el mercado han empeorado durante 2026 por las perturbaciones derivadas del conflicto en Oriente Medio y los problemas de transporte de petróleo y derivados. España, de hecho, ya está liberando reservas de emergencia, como la mayoría de países de Europa, e incluso como medida extraordinaria en vigor el pasado 22 de octubre publicó en el BOE la Orden TED/1100/2026, que autoriza una segunda liberación de reservas de productos petrolíferos.
España, eso sí, hay que remarcar que no ha agotado sus reservas estratégicas y que cuenta con una importante capacidad de refino, lo que supone una ventaja respecto a otros países europeos. Repsol ha destacado precisamente esta protección, aunque ha advertido del riesgo de escasez de diésel en Europa durante el invierno. Precisamente el mayor riesgo se sitúa en el gasóleo y en el queroseno, no en la gasolina.
Nuestra opinión: aún no hay alerta, pero la posibilidad existe
En resumen, España no está actualmente en una situación de desabastecimiento generalizado, pero sí atraviesa una situación de tensión energética real, especialmente en el diésel. Si las dificultades internacionales persisten durante noviembre y diciembre, no puede ser descartable que el Gobierno estudie medidas de ahorro de combustible, incluida una reducción temporal de la velocidad en carretera. La posibilidad, por tanto, es más que teórica, teniendo en cuenta que en 2011, ante una situación similar, ya se aplicó esta rebaja de velocidad de manera temporal.