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El otro día hablábamos de cuál podía ser la multa más absurda haciendo referencia a salpicar a los peatones con tu coche al pasar por un charco los días que llueve. Sin embargo, la que traemos hoy puede ser casi igual de absurda, y además más desconocida.
El amor
Pues sí, esta puede ser la causa por la cual la Dirección General de Tráfico te sancione. No es ni más ni menos que el hecho de que el copiloto te dé un beso. Esto podrá ser sancionado como multa ya que se puede entender que el conductor está perdiendo su total atención a la carretera por culpa del copiloto.
Para reducir el riesgo de accidentes se debe ir 100% concentrado en lo que ocurre en la carretera, y es cierto que el hecho de que el copiloto interactúe con el conductor de manera física puede desembocar en un despiste que acaba mal.
De esta manera será la Policía o la Guardia Civil la que, en caso de verlo, te sancione. A su vez serán las propias autoridades quienes decidan la gravedad del delito y, por tanto, la multa que recae sobre tu espalda.
¿De cuánto estamos hablando?
Pues a pesar de que seguramente muchos lo verán como una tontería, la realidad es que esta multa comienza en los 100 euros. No obstante, dependiendo de la gravedad de la sanción puede acabar llegando hasta los 500 euros, en cuya opción habría que sumarle la pérdida de 6 puntos del carnet de conducir.
Está claro que para llegar a tal cuantía habría que realizar una acción temeraria como sería la de girar nuestra cara y posiblemente perder por completo la visión de la carretera, lo que puede llegar a ser una de las acciones más peligrosas que se pueden realizar. En este caso ya no podríamos echarle solo la culpa al copiloto ya que nosotros también habríamos puesto nuestra aportación para ser sancionados duramente.