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Land Rover fue adquirida a BMW por la marca del óvalo el año pasado por un precio de 2.700 millones de dólares (casi 485.000 millones de pesetas), pero hasta este momento no se había adoptado el sistema de compras de la automovilística norteamericana.
Con el nuevo sistema de compras, la marca inglesa pretende lograr un ahorro de entre 300 y 450 millones de dólares (entre los 53.861 y 80.791 millones de pesetas).
Las adquisiciones de componentes, según han confirmado los propios ejecutivos de Land Rover, deberán ser coordinadas con otras marcas del Premier Automotive Group de Ford, en el que se incluyen compañías como Jaguar, Volvo, Lincoln y Aston Martin.
A largo plazo, los especialistas señalan que Ford y Land Rover compartirán componentes y plataformas de vehículos todo terreno, con lo que se logrará una mayor reducción de costes.
Por otra parte, Bob Dover, presidente de Land Rover, ha confirmado que este año la marca seguirá generando pérdidas a causa, sobre todo, de la fuerza de la libra.
La vuelta a los beneficios de Land Rover depende en gran manera del éxito de su expansión en los Estados Unidos. En este país va a lanzar el Freelander, que es que más vende en Europa, y abrir 20 nuevos concesionarios para final de año.