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Seguro que recordáis la historia de la que os hablamos hace unas semanas. María Teresa, de 78 años, se llevó un gran disgusto hace un año cuando recibió una multa de tráfico en su domicilio. Un radar del Ayuntamiento situado en la Ronda de Dalt, en una zona limitada a 60 km/h en la circunvalación de Barcelona, la “cazó” a 298 km/h. Una multa, cuanto menos, llamativa, pero que era imposible: su vehículo, un Audi Q2, no alcanza esa velocidad y no pasa ni siquiera de los 218 km/h.
Con la ficha técnica de su coche en mano, María Teresa, que se desplazaba a su farmacia de Sabadell en pleno confinamiento, llevaba un año denunciando su situación y recurriendo ante el ayuntamiento barcelonés, que no dejaba de insistir que “el radar estaba homologado” y que había una foto como prueba de la multa. Una sanción, por cierto, que ascendía a 600 euros y con la subsiguiente retirada de 6 puntos en el carné de la conductora.
Finalmente, María Teresa ha ganado esta batalla y no tendrá que hacer frente a esa injusta multa, reconociendo el área de movilidad de la Ciudad Condal diferentes “errores”, por lo que se retirará la multa a esta conductora y se “revisarán los protocolos para que no vuelva a pasar nunca más”, sentencian en Cope.es.