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Los agentes de la autoridad catalanes han conseguido dar con un hombre que conducía un coche aún propiedad de su hermano fallecido y con el que había conseguido evitar el pago de hasta 40.000 euros acumulados entre las 200 multas que se le habían impuesto.
Esta persona de 60 años de edad tenía el carné de conducir caducado desde el año 2007 y había perdido todos los puntos (sistema vigente desde 2006), por lo que enfrenta a un delito contra la seguridad del tráfico. El vehículo se ha inmovilizado hasta que pase legalmente a dejar de ser propiedad del fallecido.