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Cuando, por un atasco o una retención, se produce un frenazo brusco, algunos conductores no son capaces de detener sus vehículos y golpean al último de la retención. A veces, esto ocurre con la suficiente fuerza como para que éste se desplace y golpee a su vez al anterior y así sucesivamente en lo que se llama efecto dominó.
El riesgo de no dejar la adecuada distancia de seguridad con respecto al vehículo precedente es éste: podemos no tener espacio suficiente para frenar sin alcanzar al vehículo anterior y causar lesiones y daños en vehículos y ocupantes. De hecho, el latigazo cervical suele ser muy habitual en estos alcances traseros.
Para evitar este tipo de accidentes, la DGT recomienda mantener siempre la distancia de seguridad y velocidad adecuada a las circunstancias.
Otros efectos
Existe otro efecto parecido llamado “efecto mirón". Éste se produce a causa de los conductores más curiosos que ralentizan en exceso su marcha cuando llegan a donde se ha producido un accidente que ya está siendo atendido por las emergencias y la guardia civil, bien en el sentido contrario o en el margen de la carretera.
El efecto mirón provoca atascos y retenciones, y a veces incluso accidentes por distracción o, al ralentizar en exceso la marcha, ser alcanzado por quien circular por detrás. Así, también puede llegar a ocurrir la misma situación que con el efecto dominó.
Igualmente, la DGT recomienda al conductor que al pasar junto a un accidente ya atendido o una retención, continúe circulando a velocidad moderada y según aconsejen las circunstancias del tráfico, evitando distraer su atención con cuestiones ajenas a la circulación. Vamos, que no seamos morbosos y fijemos la atención en la circulación y no en lo demás. Así, evitaremos peligros (alcances) y también provocar retenciones y atascos.