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Un mismo instrumento, tres sonidos muy diferentes: poco o nada se parecen, por ejemplo, una guitarra española, una acústica y una eléctrica. Lo has escuchado por tanto siempre en la música y, por supuesto, también puedes hoy verlo y sentirlo en la industria del automóvil: hay productos muy específicos para cada público. Esta tendencia hacia la especialización ha venido en muchos casos (léase sobre todo Mercedes o BMW) impulsada por la necesidad de diversificación de gamas en busca de nuevas oportunidades de venta por el estancamiento del mercado. Pero esta vez no hablamos ni siquiera de segmentos, volúmenes o capacidades diferentes. Ahora, incluso ese mismo instrumento, en este caso un vehículo de la categoría de más éxito, la de los compactos, puede dejar ya sonidos y ritmos marcadamente distintos. Y son las propias sinergias de grupo las que tratan así de cubrir todo el espectro comercial al partir, en el fondo, de bases casi idénticas.
Si los modelos de la marca de los chevrones siempre han apostado por un extra de confort sobre sus rivales, el Citroën C4 busca ahondar aún más en la comodidad tras su última actualización. Ambos, eso sí, sin camuflar su exacta plataforma y órganos mecánicos. No ocurre igual en cambio con Peugeot, donde la estrategia de distanciamiento se traduce hasta en una arquitectura diferente. La ambiciosa apuesta de PSA para tumbar con el Peugeot 308 al VW Golf le lleva a estrenar primero tanto la más avanzada plataforma EMP2, con grandes contribuciones en rigidez y ligereza, como nuevas tecnologías. Como vemos, tres apuestas distintas, pero… ¿siempre creíbles?
Buenos acordes
Subidos primero al Citroën C4, sin duda. Es empezar a rodar en él y sentir ya un altísimo agrado de marcha. Tanto, que creo estar sin duda ante el compacto hoy más cómodo del mercado. El blando mullido de sus asientos, la excelente absorción de las suspensiones, la suavidad de mandos en general, y de pedales en particular, o el gran aislamiento acústico lo convierten en un excelente compañero de viaje. Muy asentado por vías rápidas, casi ofrece la respuesta de una berlina superior, mostrando luego además apoyos muy sólidos y consistentes en curva. Eso sí, a cambio, al ir bastante suelto de carrocería en extensión también sentirás un Citroën C4 muy sensible y que degrada más su comportamiento ante el firme irregular o el bache en curva, también por una dirección que ni es un derroche de información ni filtra demasiado bien el continuo movimiento de las ruedas. Por cierto, de las pocas electrohidráulicas hoy del mercado… junto a la de un DS 4 al que toca ya subirnos.
Y es que, a cambio, el Peugeot 308 mete otro ritmo. Es subirte a él y encontrar un ambiente interior más moderno, una impresión de mayor rigidez general, de dureza de dirección, de asientos, de pedales… que, aquí sí, se corresponde en más precisión y agilidad en carretera. Algo a lo que, por supuesto, también contribuyen sus 75 kg menos de peso. Con una dirección más directa, una mayor sujeción de carrocería, un ESP menos intrusivo y menor tendencia general a abrir la trazada, es mucho más rápido. Un coche más deportivo (incluso cuenta con botón Sport que mejora la respuesta de motor y dirección), pero que también te sorprenderá por el alto confort que es capaz de transmitir. Puede que aquí no llegue a la comodidad de Citroën C4 o DS 4, pero, más equilibrado, se sitúa ahí más cerca de ellos, que estos luego de él en agilidad. Creíble también en Peugeot su envite al Golf, sobre todo si además cuenta bajo el capó con el nuevo y espectacular motor 1.6 BlueHDi de 120 CV… que el grupo PSA monta ya en cadena en sus tres compactos.
Cambios de estribillo
Porque este 1.6 BlueHDi de 120 CV se presentó en Peugeot como el Diesel más eficiente de la historia, con homologación de 3,1 l/100 km y 82 g/km de CO2. Y así lo probamos entonces sin el anuncio de ser una unidad especial. Pero, 90 días después, nos sorprende con nuevos acabados y cifras, ya oficiales, de 3,8 l/100 km y 98 g/km. A estas horas, Peugeot sigue sin confirmarnos la evolución: no sabe, no contesta. Pero, analizado en nuestro banco de potencia, descubrimos un Peugeot 308 con un neumático sin sello ya ecológico (Michelin Pilot Sport 225/45 R17 ante los primeros y específicos Michelin Energy Saver 205/55 R16) y con desarrollos hasta un 10 por ciento más cortos. Unidad que ya no bate récords oficiales en Diesel, a cambio, eso sí, de mejorar en agrado de uso, manteniendo prácticamente sus mismos consumos reales de antes. Ahí queda.
Maravilla en todo caso siempre de motor 1.6 BlueHDi que, aunque no sea el más rápido de su clase (un 1.6 i-DTEC de 120 CV de Honda es más enérgico), resulta ideal montado sobre el Peugeot 308. Más que sobre unos Citroën C4 y DS 4 donde, si bien es cierto que sigue resultando excepcional por agrado, sentirás algo más de vibración en sus primeras 500 vueltas de uso pero, sobre todo, una respuesta claramente más lenta y un ligero mayor gasto: cuestión de mayor peso y peor motricidad.
La última letra
Y es que, con un acabado Electro Pulse conmemorativo de los 60 años del primer DS, cuesta más de 6.000 € por encima de un Citroën C4 con el mismo equipamiento, a excepción de navegador, techo bitono, asientos deportivos o tapicería mixta. Mucha diferencia… como los 5.000 € que, también, añade a un Peugeot 308 en acabado alto Allure, bien presentado, mejor equipado ya de serie y con opción de sumar sistemas más avanzados, como control de crucero activo o alerta de colisión con frenada de emergencia. Sí, el sonido del Peugeot 308 es el que termina estando 100% afinado.