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Para este singular combate hemos elegido dos versiones turbodiésel de las que aglutinan mayor número de ventas tanto en el Range Rover Evoque como en el Mercedes GLA. La única salvedad es que cuentan con tracción total cuando en realidad son las llamadas 4x2 las que suelen acaparar más la atención de los compradores, excepto si entre sus aficiones están el esquí u otra actividad para las que, de forma ocasional, venga especialmente bien el máximo agarre sobre una superficie deslizante.
La corpulencia cuenta
Es un lastre que obviamente tiene sus consecuencias en las prestaciones —o en la frenada—, por eso a la hora de pasar de 0 a 100 km/h el Evoque se va por encima de los 10 segundos, mientras que el GLA cubre esa aceleración en 8,4; una diferencia que casi alcanza los tres segundos al completar el primer kilómetro desde parado. Y si se trata de afrontar un adelantamiento, más de lo mismo. El nuevo cambio ZF de nueve marchas es suave y eficaz hasta una presión media sobre el acelerador, pero si le exigimos rapidez hay situaciones en las que puede llegar a reducir hasta cinco relaciones, de forma que al final el 7G-DCT del Mercedes actúa más rápido. La prueba del algodón es el paso de 80 a 120 km/h en ambos SUV, con la electrónica buscando la máxima agilidad, y donde el Evoque TD4 150 marca 8,3 segundos, dejando claro el buen empuje del que goza en las situaciones de reprís, pero con un GLA 220 CDI casi fugaz, pues sólo invierte 6 segundos en la misma maniobra, rebasando más fácilmente a otros vehículos.
Más de dos litros
Es evidente que el Evoque es un excelente rutero, cómodo para los pasajeros, con una posición de conducción elevada que ayuda a dominar el entorno y que destaca por su rodar refinado, aunque en las zonas de curvas su mayor peso y ese centro de gravedad más alto se traducen en unas inercias superiores. En cualquier caso transmite confianza y cuenta con un ESP muy bien tarado que refuerza la seguridad en todo momento. El puesto de conducción del GLA es mucho más bajo, más parecido al de un turismo y eso, junto a otros factores, también se traduce en un mejor comportamiento en zonas sinuosas, a pesar de que hemos apreciado un tarado de suspensiones menos firme que en los Mercedes Clase A y CLA equivalentes.
Otros aspectos
Donde el Evoque se impone claramente es al abandonar el asfalto. Su mayor distancia al suelo y la respuesta de su sistema Terrain Response le convierten en uno de los SUV con mejor capacidad «off road». El sistema 4Matic del GLA es eficaz, pero los ángulos de su carrocería y la menor altura libre condicionan sus posibilidades fuera de la carretera. Por lo demás, ambos modelos ofrecen gran calidad, un equipamiento de serie correcto —hay detalles que con su precio no deberían ser opcionales—, suficiente espacio interior —más anchura en la parte trasera del Evoque pero con menos hueco para las piernas— y un maletero bastante justo.