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Como todo lo que hace Citroën, el diseño se sale de la norma. Siempre digo que para gustos, los colores, pero apuesto a que te llamará la atención cuando lo veas por la calle. Y si la forma en si no es capaz de robarte la mirada un segundo, seguro que sí lo hará lo bien que ha integrado Citroën su línea monovolumen en este nuevo C4. Se nota que ha habido un cambio generacional en toda regla. Frontales y trasera arriesgada que dan sensación de diseño trabajado, futurista pero sin perder un toque de elegancia. Más desenfado, o menos serio, como se quiera ver, apto para todas las edades. Afinados encuentros de piezas de chapa, bonitas llantas, luces en diferentes planos que se encienden solas cuando hay poca luz, que cambian de cortas a largas cuando tenemos un coche delante o que giran en curva, traseras con imponentes led. Y otro tipo de luz, la natural que puede inundar el habitáculo con sus casi 5,5 metros cuadrados de superficie acristalada, casi un loft rodante, contando el cristal delantero de visión panorámica o enorme techo acristalado. Calandra activa para óptima gestión térmica y ayuda aerodinámica, sus 0,27 de Cx son de récord en su categoría. Seguro que han valido para homologar el mejor consumo de la categoría.
Cien por cien creíble
Y cuánta modularidad
Dominas el asfalto, y no sólo tú, sino los cinco ocupantes que puede transportar el Citroën C4 Picasso. Postura elevada, pero francamente cómoda, natural y relajada, a prueba de cientos y cientos de kilómetros. No sabemos definición comercial aún, pero hemos conducido una versión alta de gama con unos reposacabezas tipo Hans que recogen el cuello y cabeza que son un verdadero regalo. Si desde el puesto de conducción ves tres botones junto a la rodilla del acompañante, no los toques, puedes despertar el mayor de los placeres: vuelve Citroën con sus asientos con masaje integrado, todo un lujo en esta categoría. Está claro que el acompañante es pasajero de honor, porque también puede disponer, mediante el Pack Loungue, de una plataforma abatible en la base del asiento que lo convierte en una butaca Business Class de avión: a estirar los pies y a dormir.
Atrás, la configuración que hace de un coche de familia un verdadero familiar: tres asientos altos desde los que se ve bien el entorno, individuales, todos iguales, con reglaje longitudinal, ideales para combinar espacio de pasajeros y carga, pero también para integrar a los ocupantes en la conversación que se está cociendo en las plazas principales. Cómo no, también se pueden mover mediante un cómodo gesto. Mucha anchura, suficiente altura, piso plano. Vamos, lo ideal.
Otros grandes espacios
Con su zona de carga bastante baja no tendrás que tirar de riñones para subir la carga. Los 537 litros del maletero (37 más que antes) pueden llegar a 630 adelantando los asientos, eso sin contar los litros que puedes aprovechar si cargas por encima de la toldilla. Y más huecos. Bajo el piso, un enorme organizador. Por cierto, Citroën apuesta por la rueda de repuesto de emergencia que cobra en opción –prácticamente, todos los coches que llegarán a los concesionarios vendrán con ella-, aunque también puedes elegir kit reparapinchazos, que es lo que verdaderamente trae de serie. Por cierto, todo este volumen y habitabilidad se consigue con un Citroën C4 Picasso que es 4 centímetros más pequeño que antes (4,43 m en total), igual de ancho (1,83 m) pero 7 cm más bajo (1,61). También sus voladizos son más cortos para una batalla mayor de 2,78 metros, más que muchas berlinas medias de mayor tamaño, mientras que el motor también va 5 cm más bajo, mejorando también seguridad y comportamiento del vehículo.
Tecnología a tu servicio
Y no al revés. Eso es clave en un coche que, de primeras, insisto, te impactará cuando te sientes al volante. Tienen que haber echado horas y horas analizando conductas para logar la “usabilidad” alcanzada de sus sistemas y funciones principales, pero también de esas que están en un segundo plano y llegas de casualidad pasado entre menús. Si usas Android, te será fácil adaptarte a este Ipad… Y viceversa. La primera de las pantallas, la más baja, tiene 7 pulgadas y cómo no, es táctil, aunque a sus menús llegas manipulando siete botones de control que hay a sus lados –cuatro a izquierda, tres a derecha-. Sus iconos puede que no sean, de primeras, de lo más intuitivo, pero una vez los tocas y se despliega el menú en la citada pantalla, no hay duda. Arriba, la de 12 pulgadas, con un primer tercio fijo con las información legalmente imprescindible –ya sabes, velocímetro, nivel de combustible, etc- y otros dos tercios totalmente configurables, a tu voluntad: fotos tuyas, el navegador u otras funciones, además de poder cambiar el aspecto (cuadrado o elíptico) o los colores. Entre las novedades, Multicity Connect (a un año vista), aplicaciones bajo el paraguas de Citroën que tendrás que instalar vía USB y pagar anualmente… Es lo que menos claro veo cuando otros trabajan en que los propias pantallas del vehículos sean el soporte gráfico de los Smartphone personales.
Seguridad integral
Plato fuerte del Citroën C4 Picasso. Ha echado el resto la marca. De nuevo, tendremos que esperar a la configuración de gama y equipamiento para saber qué lleva cada nivel de acabado y qué será opcional, pero no cabe duda de que Citroën ha abierto fuego a discreción en este sentido. Al superar los 10 km/h los cinturones delanteros se tensan para abrazar correctamente el cuerpo, y como medida extra del sistema de prevención de riesgos, también lo hacen cuando detectan una deceleración brusca. Sigue habiendo asistente de cambio de carril, aunque ahora no vibran los pétalos inferiores del asiento, sino que advierte mediante pulsaciones del cinturón –por tanto, no es capaz de distinguir si están invadiendo el carril derecho o izquierdo, pero veo lógica la postura de Citroën, sencillamente la de alertar-. Sumemos los detectores de ángulo muerto, lectura de presión de neumáticos, regulador de velocidad activo –entre 50 y 150 km/h-, advertencia de distancia entre vehículos para evitar el impacto–programable entre 0,5 y 3 segundos, o entre 70 y 150 km/h, junto a los habituales airbags, buenos controles de tracción y estabilidad o el inherente plus en seguridad que aporta una moderna plataforma que por si sola, supone un extra de rigidez y un aligeramiento de 70 kilos sobre los 140 que se quita de encima el Citroën C4 Picasso. No descuidemos los faros automáticos, la llave inteligente con acceso y arranque, el asistente de arranque en rampa, el freno de ano automático, etc, elementos que hacen el día a día más llevadero y quitan estrés en la conducción.
Por su 1.6 e-HDI de 115 CV
Pintando curvas
Cambio radical, en forma y fondo, en el comportamiento de este monovolumen. Del aburguesado C4 Picasso de antes no queda nada. Nada. Pero eso no quita para que el nuevo deje de ser cómodo como coche familiar que es. Ni que decir tiene que la mayor batalla, los más de 8 centímetros de vía delantera, los más de 3 trasera, la menor altura del motor o, en resumidas cuentas, la nueva plataforma hacen que entre el viejo y nuevo C4 Picasso haya un abismo en calidad de conducción o en comportamiento dinámico, obviamente para bien. Citroën parece que ha cambiado el “chip” e independiente de teoría y estructuras, apuesta también por un tarado de amortiguación más firme que da mayor control de carrocería longitudinal y trasversalmente. Poco balanceo y cabeceo y tren delantero que obedece rápido y bien es sinónimo de monovolumen sólido, securizante, poco aparatoso y yo diría que incluso bastante ágil. El efecto colateral es algo de sequedad al bache en terreno irregular, pero nada dramático.
Por sus precios
Madera de líder, quieren recobrar la primera plaza del mercado y saben que el precio es la guinda que puede hacer competitivo al producto. Falta mucho por definir, a mediados de junio Citroën los comunicará, pero sabemos que se moverán entre los 18.500 euros del más barato y los 28.000 del más caro y equipado, incluyendo los 2.000 euros de promoción. Esperamos que nuestro candidato, el 1.6 e-HDi manual, en su segundo nivel de acabado (se estima que será el más demando) ronde los 20.500 euros. Y será entonces una tentación.
Y, cómo no, por las futuras 7 plazas
Grand C4 Picasso ya en cartera, también con diseño diferenciador, más que en la gama saliente. Pero para ello, habrá que esperar al último tercio del año.