Quiero añadir gratis Autopista como fuente preferida de Google, para no perderme vuestras noticias.
Hemos podido conducir un coche icónico, el padre de los modernos roadsters, el Mazda MX-5 en su cuarta generación –la primera, te recordamos, cumplió 25 años de vida en 2014-, eso sí, en una unidad de preserie y con volante a la derecha, made in Japan. Esta nueva entrega del Mazda MX-5 es el más corto de las cuatro generaciones con 3,91 metros de longitud, casi 10 centímetros menos que la generación saliente, aunque sin que se resienta un ya de por sí justo espacio interior –también la batalla se reduce algo-.
El nuevo Mazda MX-5 pierde 100 kilos en la báscula frente al modelo al que sustituye y también intenta mejorar dinámicamente con un motor más retrasado, un descenso del centro de gravedad del coche, y una posición del conductor más baja, que nos obliga casi a dejarnos caer cuando tomamos asiento a su volante.
Dirección precisa y bien calibrada. Y me preguntarás por su famosa facilidad para derrapar del pasado: ahí sigue en este nuevo Mazda MX-5, llegando sin brusquedades y con el ESP permitiendo hasta que la cosa se puede complicar, pero dándote sensación de diversión y control en todo momento, que te creas un conductor fantástico.