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Moverse en un territorio a caballo entre las categorías clásicas del automóvil ha caracterizado al actual Peugeot 408 desde su primera aparición hace ya cuatro años. A este modelo siempre le ha caracterizado una estética atractiva y unos argumentos mecánicos variados que, sin embargo, no siempre han encontrado el favor del gran público. Definiciones como crossover, fastback e incluso familiar le calificaron con idéntica justicia y siguen siendo válidas hoy.
Con esta puesta al día, el 408 ha ganado en rotundidad para lograr a una imagen impactante. Se han reestilizado parrilla y paragolpes delanteros y traseros, además de que en la tapa del portón aparece iluminado el lettering de Peugeot. Destaca la nueva firma lumínica, con una triple garra de tiras led en vertical y los faros funcionales ubicados por debajo de éstas. Gana en peso específico el emblema del león, con el radar que gestiona los asistentes a la conducción ubicado bajo éste.
No han variado las dimensiones exteriores en distancia entre ejes, que se mantiene en 2,79 metros, ni en habitabilidad, con unas plazas traseras que siguen siendo algo justas en cuanto a la anchura y cota vertical. Y otro tanto sucede con el maletero que, según versiones, irá de muy bueno (536 litros de carga en los híbridos) a razonable en los eléctricos (468 l) y justito en los híbridos enchufables (415 l) para un coche de 4,67 metros de longitud.
El Peugeot 408 es un coche aún más moderno
Es nuevo el entorno digital, comenzando por una instrumentación con pantalla de 10 pulgadas más fácilmente visible y una central táctil también de 10”, ambas con grafías de nueva factura. Incorpora además los asientos ergonómicos con certificación AGR más adaptables y con masaje que puede aliviar el anquilosamiento al pasar muchas horas a bordo.
No hay cambios en las versiones híbridas, con una potencia máxima de 145 CV, sumando los 136 CV del motor 1.2 Turbo —no confundir con el extinto Puretech dado que éste cuenta con distribución por cadena, turbo variable y funcionamiento por ciclo Miller—. Su batería es pequeña, pero sorprende la cantidad de pequeños momentos en que llega a funcionar en modo 100% eléctrico. De ahí un consumo medio oficial muy contenido, 5 l/100 km, y un capacidad más que suficiente para algo más que mantenerse con holgura dentro del ritmo del tráfico, como sugiere sus 205 km/h de velocidad punta y los 9,4 s que declara para alcanzar los 100 km/h.
Así es el Peugeot E-408, la versión 100% eléctrica
La versión eléctrica, por su parte, también es un tracción delantera, aunque a diferencia de aquel su batería es mucho más grande, con 58,3 kWh de capacidad útil (61,9 totales) recargable por corriente alterna hasta 22 kWh (opcional y requiere un enchufe trifásico) o hasta 120 kW mediante corriente continua. Ésta alimenta a un motor de 213 CV que, como es habitual en el caso de los eléctricos, da lo mejor de si en arrancada y a la hora de recuperar velocidad desde ritmos medios. De hecho, es el más rápido de la gama en el 0-100 km/h (7,2 s). Esta variante estrena funcionalidades que aumentan su atractivo, como el sistema sistema Plug and Charge por el el punto de suministro reconoce el automóvil y hace innecesaria el uso de una App, tarjeta de compañía o llavero. El segundo es el sistema de preacondicionamiento de la batería que especialmene en inverno permite aprovechar todo su potencial de carga.
También es nueva la carga bidireccional V2L por la que el vehículo se puede convertir en un alimentador de pequeños electrodomésticos como patinetes eléctricos, baterías de bicicleta, ordenadores portátiles, etc. Se conecta mediante un accesorio disponible en los concesionarios Peugeot y podrían suministrar potencias de hasta 3,5 kW.
Completa la familia, a un precio prácticamente idéntico al de las versiones eléctricas el interesante Plug-In Hybrid PHEV de 240 CV de potencia máxima, el más rápido en velocidad punta y con una autonomía de 80 km en modo eléctrico. Cuesta de inicio 41.450 euros y a ella nos subimos por primera vez.
Probamos el Peugeot 408 Plug-In Hybrid, la versión híbrida enchufable
Durante la presentación internacional, condujimos el 408 PHEV durante 217 km en dos jornadas, iniciadas con la batería llena. El consumo medio fue razonable, 2,7 l/100 km, y extrapolado a un viaje de unos 500 km, supondría un gasto por debajo de los 6 l/100 km. En los diferentes modos de uso tiene un comportamiento satisfactorio aunque en ocasiones el 1.6 térmico se manifiesta con alguna brusquedad encendiendose con un violencia no correspondida por una aceleración no deportiva, que no hace justicia al agrado general en las transiciones entre térmico e híbrido y cuando ambos empujan simultaneamente.
Su puesta sobre el asfalto es la de un coche algo más que familiar, muy asentado y con una amortiguación que tira a enérgica sin llegar a incómoda a poco que el asfalto sea mínimamente regular. La dirección, por su parte, es precisa y da sensación de aplomo y docilidad, aunque quizá sin la gran agilidad de un 308, con el que comparte estructura maestra.
Nuestra opinión: Segundo acto
La hegemonía SUV ha sido sin duda uno de los grandes obstáculos para la popularidad del 408, un coche a caballo entre categorías y con una conducción típicamente Peugeot. Ha ganado en atractivo y en imagen de marca con su nombre iluminado en el portón trasero, pero también se ofrece con una gama amplia y variada tanto en lo mecánico como en lo comercial. Es valorable que las versiones eléctricas cuesten casi lo mismo que las PHEV.