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No hay duda de que es un transgresor. Es la nueva nave nodriza sobre la que, esta vez sí, debería despegar Renault. Un familiar, o quizá mejor un unifamiliar por el alto estándar de confort y exclusividad que propone, que trasciende al simple concepto de tamaño y confort. Llamémoslo pues así. Y es que habrá quien, impulsado por su éxito comercial, quiera ver hoy a este reinventado Renault Espace como SUV… e incluso podría llegar a justificarlo por musculatura y una carrocería sobreelevada ya hasta 4 centímetros: su cota libre al suelo no es menor, por ejemplo, que la de un Honda CR-V. Pero no percibirás otros rasgos.
También puede que creas incluso ver a este nuevo Renault Espace más próximo a una robusta y revolucionaria berlina… y tampoco errarías del todo sintiendo lo bien y ágil que rueda en carretera, ni siendo consciente de que ahora pierde hasta 14 cm de altura total de carrocería alcanzando, al mismo tiempo, la longitud casi de un Mercedes Clase E. Aun así, su posibilidad de contar con una 3ª fila de asientos correcta junto a un gran portón de carga o una 2ª fila corredera con 3 grandes asientos idénticos e individuales ni siquiera plantean la similitud.
Ambiente de lujo
Único por tanto, sólo podrías encontrar algo parecido en un “deportivo” Ford S-Max, eso sí, también de proporciones diferentes, menos originales y llamativas. Y es que, nuevamente, Renault arriesga buscando un buque insignia con el que mostrar todo su potencial. Inconformista, como lo fue antes un incomprendido y gran Renault Vel Satis, este nuevo Espace es hoy un mejor escaparate. Y, de inicio, lo es a la vista y al tacto. Abrir sus puertas es entrar a un verdadero ambiente premium y vanguardista: verdaderos butacones de mucha sujeción y mejor mullido, pantallas configurables, una consola tipo tablet táctil de 8,7 pulgadas y gran resolución, una cuidada iluminación ambiental variable, mucha suavidad de mandos y buenos ajustes.
Como muy útil es también el maletero de un Renault Espace con muy buena capacidad si usamos 5 plazas (no mucho menor que la de un VW Sharan), o en la media si usamos las 7 de que dispone. A toque de tecla puedes abatir todos sus asientos, juntos o uno a uno (lástima que no subir), y podrás contar con climatización de 3 zonas, rueda de emergencia bajo la carrocería y portón eléctrico que te facilitará aún más una tarea de carga ya de por sí muy buena: la boca es muy grande y baja.
Rodador imponente
Gran acomodo que tiene, y de qué manera, correspondencia en la rodadura. Y es que, si por algo sorprende este nuevo Renault Espace, es por la sensación de gran coche que transmite siempre en marcha. Muy bien aislado, aprovecha también hoy sus nuevas proporciones (8 cm más de batalla y hasta 6 de anchura de vías) para rodar mucho más asentado y con un alto refinamiento. Un verdadero vagón de primera clase, donde sólo sentirás una rodadura algo menos filtrada que antes y donde, de nuevo en Renault, emerge un tacto algo seco (con carga o sin carga) de una suspensión trasera que sigue recurriendo a un “simple” eje torsional. Quizá con algo más de recorrido de amortiguación se solucionaría.
Con 4 ruedas directrices
Porque en el Renault Espace de hoy influye, y mucho, la automatización de su respuesta. De serie en este Initiale París llega el chasis 4Control, con 4 ruedas directrices asociadas siempre también a la amortiguación pilotada. Sublime el conjunto. A través del sistema Multisense puedes configurarlo a la carta, como también el sonido, el cambio, el acelerador, la dirección, la climatización, los tonos de luz ambiente y hasta los modos de diseño de la instrumentación. Del cómodo familiar algo más suelto de carrocería puedes pasar en modo “Sport” a un coche más preciso y muy sujeto, con mínimo balanceo incluso en los apoyos más exigentes, y siempre con una notable capacidad de frenada. Y, lo mejor de todo, con una disposición para el giro increíble para su tamaño.
Si en ciudad y hasta 70 km/h las ruedas traseras del nuevo Renault Espace llegan a girar hasta 3,5 grados en sentido contrario a las delanteras para dotarle de la maniobrabilidad casi de un VW Golf, en curva rápida pueden hacerlo hasta 1,5º en el mismo sentido para inscribirle en la trazada casi como si fuera un deportivo por agilidad y estabilidad. Sorprendente la naturalidad y eficacia con la que cierra el giro justo cuando parece que empieza a subvirar, mejorando al tiempo la motricidad por no saturar tanto el tren delantero: un Espace muy agradable y que seducirá por primera vez también al conductor (Ford S-Max, aquí ya tocado), con un arsenal de tecnología que también llega a su mecánica.
En definitiva, Renault pone hoy en el mercado un nuevo Espace, revolucionario, muy avanzado y sobre el debería estructurarse ya una nueva gama ya de masas en la marca, que empezaremos a ver con los próximos Renault Talismán y Mégane. Potencial, sin duda, existe bajo la piel de este nuevo coche unifamiliar.