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Con sólo tres cilindros y afinados bastidores, el VW Golf, el Hyundai i30 y el Honda Civic ofrecen gran placer de conducción a un precio razonable si tenemos en cuenta su completo equipamiento. Cada uno con su estilo, son compras maestras. Pero entremos en más detalle...
El segmento «C» de los compactos es uno de los más interesantes del mercado, no es el que más ventas atesora, aunque esté cerca del líder «B», pero sí está claro que es el que por su relación precio/producto más ofrece. Y es que en muchas ocasiones su precio no les separa en exceso de los B, sobre todo si nos decidimos por sus motores de acceso. Unos propulsores, que hoy en día, pese a su condición de pequeños tricilíndricos, como es el caso de nuestros protagonistas -el Golf con el 1.0 TSI, el i30 con el 1.0 T-GDi y el Civic con 1.0 i-VTEC-, nos ofrecen mucho más de lo que podamos pensar. Y es que no son, ni mucho menos, motores básicos, sino excelentes puntos de partida que hace menos de un lustro hubiéramos considerado como muy buenos gama media. Pero veamos qué ofrece cada uno. Desde un sofisticado nuevo Civic, en su acabado más alto, con una grandísima carga tecnológica, al consagrado Golf, pasando por un cada vez más interesante Hyundai i30.
| PRESTACIONES | Honda Civic 1.0 i-VTEC Turbo 129 CV Executive | Hyundai i30 1.0 T-GDi 120 CV Tecno | Volkswagen Golf 1.0 TSI 110 CV Advance |
| Acel. 0-100 km/h | 11,2 s | 10,4 s | 10,2 s |
| Acel. 0-1000 metros | 32,5 s | 31,8 s | 31,7 s |
| Sonoridad 100 km/h | 68,6 dBA | 66,3 dBA | 64,4 dBA |
| Sonoridad 120 km/h | 71,6 dBA | 69,8 dBA | 67,8 dBA |
| Frenada desde 120 km/h | 53,2 m | 52,7 m | 59,2 m |
| Peso en báscula | 1.337 kg | 1.308 kg | 1.240 kg |
VW Golf 1.0 TSI, Hyundai i30 1.0 T-GDi y Honda Civic 1.0 i-VTEC: rendimiento
Empecemos el análisis por lo que, a priori, puede crear mayor controversia, que es sus propulsores tricilíndricos de excelente rendimiento. El del Civic se siente tan refinado que, perfectamente, podría pasar por un buen cuatro cilindros. Su respuesta es muy suave, pero también enérgica, con una gran elasticidad hasta que, repentinamente, llega el corte de inyección a 5.700 rpm cuando parece que aún puede dar mucho más de sí. Algo que no resulta nada tranquilizador si nos sucede durante un adelantamiento y que obliga a ir un poco más pendiente por dónde escala la aguja del cuentarrevoluciones. En este aspecto recuerda a los primeros 1.6 VTEC de distribución variable, aunque gracias a su superior par también se note mucho más lleno a bajo y medio régimen. No deja de resultar curioso que, además, su cifra de potencia máxima esté casi pegada a la del corte, lo que hace suponer que en un futuro próximo será capaz de ofrecer algo más.
El 1.0 T-GDI del Hyundai Civic no alcanza el grado de sus rivales, sintiéndose menos refinado. Y quizá sea éste el único apartado en el que de verdad se encuentra algo por detrás de sus dos grandes oponentes. Al ralentí se sienten más sus vibraciones, pero sobre todo se echa en falta mayor poder de respuesta a bajo régimen. Especialmente en tránsito urbano, cuando dejamos caer mucho el motor de régimen o, simplemente, para superar desde parado la rampa de un garaje. No en vano, hasta 2.000 rpm, por su respuesta parece atmosférico. En vías rápidas, cuando hay que afrontar un repecho también se siente su menor cifra de par. El i30 acelera más rápido que el Civic, pero recupera peor.
| CONSUMOS | Honda Civic 1.0 i-VTEC Turbo 129 CV Executive | Hyundai i30 1.0 T-GDi 120 CV Tecno | Volkswagen Golf 1.0 TSI 110 CV Advance |
| Consumo en ciudad | 6,9 l/100 km | 6,1 l/100 km | 6,5 l/100 km |
| Consumo en carretera | 5,3 l/100 km | 5,5 l/100 km | 5,0 l/100 km |
| Consumo medio | 6,1 l/100 km | 5,8 l/100 km | 5,7 l/100 km |
VW Golf 1.0 TSI, Hyundai i30 1.0 T-GDi y Honda Civic 1.0 i-VTEC: buenas referencias
Con más de 20 mkg de par máximo, en Civic y Golf hay que recurrir menos al uso de la palanca de marchas que en el i30 1.0 T-GDI. Por manejo la que más convence es la del Civic, ya sea por suavidad, precisión, su tacto deportivo o por su elevado emplazamiento. La del i30 no se siente tan precisa y rápida, si bien no plantea ningún problema, destacando por la sencillez de uso. La del Golf no ofrece un tacto tan deportivo como en el japonés, pero por su manejo convence más que en el coreano.
Sus chasis brillan a gran altura. El del Golf, con la plataforma MQB, continúa con esa apuesta magistral por el equilibrio tan difícil de conseguir. Todo funciona muy bien y trasmite gran confianza, el tacto de su dirección, la amortiguación… e incluso el mordiente de sus frenos, aunque luego en distancias de detención se sitúe entre los que más metros necesita para detenerse de sus congéneres. En el Civic encontramos una respuesta más deportiva. Su dirección es más rápida, su amortiguación adaptativa más firme —sobre todo si pulsamos el botón Sport— aunque sin perjudicar el confort y su rumorosidad mucho más elevada. También da una gran seguridad, con una buena agilidad pese a ser el más grande y pesado… y también es el que mayor equipamiento tiene. En la puesta a punto del i30 tiene gran relevancia el confort. Es el más cómodo, pero tampoco resulta mucho menos eficaz, con una carrocería con contenidos balanceos y un tren delantero que asegura una buena precisión en sus movimientos. Frente a su antecesor, lo que más sorprende es la gran calidad que transmite su chasis, con una suavidad de rodadura equiparable a la de las creaciones más suntuosas de su categoría. Frena muy bien, aunque sin una gran resistencia a la fatiga, y tiene una de las mejores direcciones que hasta la fecha hemos probado en Hyundai.
VW Golf 1.0 TSI, Hyundai i30 1.0 T-GDi y Honda Civic 1.0 i-VTEC: cuestión de tamaños
Por las dimensiones de sus carrocerías puede parecer que estamos frente a coches de distintas categorías, ya que el Golf —junto al Peugeot 308, que mide 1 cm menos— es uno de los más pequeños, mientras el Civic es de los más grandes. 26 cm les separan por longitud, con el i30 entre medias; a 18 cm del Civic pero 8 más que el Golf. Esto puede llevarnos a pensar que el japonés será el que mayor habitabilidad ofrezca en su interior y el Golf el que menos, si bien esto no es del todo cierto.
Sus puestos de mandos cuentan con amplias posibilidades de regulación. La postura de conducción del Civic es más deportiva, con las piernas más estiradas y la posibilidad de bajar más la banqueta. La del i30 es casi calcada a la del Golf, con una excelente ergonomía en ambos. Sus asientos delanteros no son tan cómodos, si bien los usuarios de menor estatura preferirán su banqueta más corta. El Civic cuenta con los asientos que aportan mayor confort, aunque por sujeción no hay grandes diferencias. Desde i30 y Golf se divisa mejor la carretera, pero el Civic tampoco plantea ningún problema, incluso con la luna trasera partida se domina perfectamente el tráfico posterior sin tapar el campo de visión.
| ESPACIO | Honda Civic 1.0 i-VTEC Turbo 129 CV Executive | Hyundai i30 1.0 T-GDi 120 CV Tecno | Volkswagen Golf 1.0 TSI 110 CV Advance |
| Anchura delantera | 145 cm | 142 cm | 142 cm |
| Anchura trasera | 139 cm | 138 cm | 135 cm |
| Altura delantera | 89/95 cm | 96/102 cm | 91/98 cm |
| Altura trasera | 87 cm | 95 cm | 96 cm |
| Espacio para piernas | 75 cm | 69 cm | 75 cm |
| Maletero | 445 litros | 390 litros | 305 litros |
El maletero es donde el Honda Civic aprovecha mejor su gran longitud, con 445 litros a la vista que se complementan con 70 bajo un doble fondo. Sus formas no son muy regulares, pero suma 210 litros más que el del Golf —que puede recuperar 75 si no recurrimos a la opcional rueda de repuesto de nuestra unidad— y 125 más que el del i30, también muy amplio.
VW Golf 1.0 TSI, Hyundai i30 1.0 T-GDi y Honda Civic 1.0 i-VTEC: nuestra elección
Cualquiera de los tres no defrauda, por lo que no erraremos en la decisión. El Civic es el que mayor equipamiento tiene, con un fantástico dinamismo y un motor que, aunque por prestaciones se quede por debajo de sus rivales, lo compensa con un agrado de uso excepcional. El Golf convence por su fantástico equilibrio. Puede que no sea soberbio en nada en particular, pero puntúa con una nota muy alta en los apartados más importantes. El i30 se asemeja tanto al Golf que se sitúa como un fantástico sucedáneo por mucho menos dinero, aunque en algún aspecto no llegue al nivel del alemán.
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