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Mira que les tengo manía a los SUV y que no me gusta nada probar todoterrenos. No quiero ni su altura ni sus inercias, ni demando salir del asfalto, pero con el Range Rover no me queda más remedio que rendirme ante la evidencia. Esto no es un coche normal. El día que sacamos en portada de la revista que el Range Rover era el mejor coche del mundo pensé que nos habíamos vuelto locos. Un cacharro de 2,5 toneladas y más de 120.000 euros no puede ser el mejor automóvil, me niego. Tras mucho quejarme a J.C. Payo, como "castigo" me tocó probarlo. Ahora, miles de kilómetros después, sigo pensando que no es el mejor del mundo, pero rectifico y puedo entender que para alguien lo llegue a ser porque a polivalencia de uso no le gana nadie. Veamos si coincides en el análisis conmigo.
Puede que a primera vista no aprecies más diferencia que ciertos detalles de acabado y diseño. Sin embargo hay mucho más. Ahora es un coche hecho en aluminio, tanto su bastidor como la carrocería o los brazos de la suspensión. Siendo más tecnológico, largo, ancho y bajo que antes, gracias al aluminio ha adelgazado 152 kg según nuestra báscula (medido y con el mismo acabado Vogue). Rondar las 2,5 toneladas me sigue pareciendo mucho para un coche, pero es que hay que tener en cuenta el volumen que tiene y lo que pesan todos sus componentes como el V8 Diesel, la suspensión neumática, los diferenciales y la multitud de gadgets electrónicos que lleva, creados para no tener que realizar más esfuerzo físico que apretar un botón para tareas tan simples como abatir los asientos traseros, abrir el doble portón del maletero o conectar la reductora.
Es un coche enorme y por tanto maniobrar con él, a pesar de las tropecientas cámaras, no es fácil, sobre todo en aparcamientos justos y calles estrechas; no es un problema técnico, sino físico. Esto es importante tenerlo claro antes de comprarlo. Para acceder a él también hay que tener en cuenta la altura de cada uno. Tiene en la puerta un botón que baja la carrocería 4,4 cm, quedando el escalón inicial a 48,6 cm de altura desde el suelo -a 53 cm es la altura normal y 58 cm la TT-. Una vez superado este "escollo", que no lo será para todos, uno pasa al modo salón. Al principio abruma su tecnología, el confort y el lujo, y no sabría decir en qué proporción y orden de cada cosa. Es como un salón rodante, completamente aislado del mundo, en el que te encuentras sentado a la misma altura que la del conductor de autobús que para al lado en el semáforo, con la diferencia que de ese autobús tu tienes más probabilidades de ser el dueño que el conductor.
Transmite tal sensación de "dominio del mundo con elegancia" que muchos lo querrán como berlina, aunque nunca vayan a salir del asfalto, cumpliendo a la perfección con este uso. En el campo es brutal. Puedes llevarlo en modo Auto o elegir manualmente el terreno por el que vas a circular, conectando la reductora si es preciso. Aquí no tienes más que olvidarte de los pedales y manejar el coche con el control de crucero, con el que te puedes mover, por ejemplo, a 3 km/h entre rocas con independencia de si es subida o bajada, e ir variando la velocidad con los mandos del volante, y siempre con la carrocería prácticamente nivelada. Sencillamente mágico. En arena, barro o nieve aporta un gran control de tracción; es de esos coches que no sabes qué está haciendo en cada momento, pero que trabaja por ti para que no te salgas del camino elegido. En barro o arena suelta ni se inmuta, aunque sale de la situación siempre con un fuerte "olor a frenos" que no pasa de ahí.
La vida a bordo me atrevería a decir que es superior a la de una gran berlina de lujo, sobre la que aporta mucho mayor sensación de espacio, porque lo tiene, sobre todo en altura. Haría falta más de un artículo para enumerar todos los elementos que tiene, tanto de serie como en opción, empezando por la calefacción del volante y terminando por el exclusivo cuadro digital. Pero claro, todo tiene un precio y en este caso es alto, muy alto. No tiene un rival directo, lleva electrónica como para ir al espacio, es lujoso, tiene muy buena imagen y es capaz de transitar por casi cualquier sitio, y eso hay que pagarlo. Con el acabado Vogue se establece en los 122.800 €, a los que nuestra unidad añadía 13.900 € en extras. Termino como empecé: Mira que no me gustan los todo terreno pero ahora, si pudiese, tendría un Range Rover. Eso sí, nunca como coche único, que también me gusta conducir cerca del asfalto y pasar desapercibido.