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Por sus atípicos motores de cilindros tumbados y opuestos (como en los Porsche 911), inseparablemente asociados a la tracción integral, técnicamente los Subaru han sido y son coches muy exclusivos y especialmente atractivos para los amantes de la mecánica. Sobre esta base técnica, Subaru se ha labrado una excelente imagen deportiva con sus Impreza y otra de especialista SUV o crossover, con sus Outback y Forester. La originalidad del Forester también ha estado determinada por su atípica carrocería, un formato de berlina familiar con techo sobreelevado que sirvió para que la propia marca se refiriera a él, como un Sport Utility Van. Además, aquellos primeros Forester rodaban por asfaltos rotos o pistas con una suavidad, comodidad y despreocupación increíble. En definitiva, eran coches muy exclusivos.
Ahora, siento al Forester el SUV más retenido de amortiguación entre sus rivales y parece incapaz de filtrar las ondulaciones del asfalto a baja velocidad. Su tacto parece hasta de coche deportivo, por como "bota" la carrocería, pero a cambio, según ganas velocidad, no te encuentras un Forester que te impresione por su dinámica, porque tampoco lo pretende. Al menos con los neumáticos Yokohama Geolander de serie, sigue muy presente y es algo que le define, su clara tendencia subviradora, lo que pide moderación en la entrada en curva. Siempre han sido así los Forester, pero de algún modo su aceptación a sobrevirar después, lo compensaba, y para los entusiastas del volante podía resultar hasta estimulante. Pero el nuevo Forester es muy disciplinado: no quiere entrar rápido en curva y todas sus reacciones son ejemplarmente neutras, para no "inquietar" lo más mínimo a su conductor. Con este nuevo planteamiento, ha perdido lo que para mi era un enorme plus: su confort de pisada sobre todo tipos de asfaltos y pistas de tierra y suavidad general. Ahora incluso parece un modelo comparativamente rudo, frente al "berlinizado" tacto y pisada de los SUV de última generación.
Único en su género
Como decía, que no se le pueda reprochar al 2.0 TD nada vistos sus consumos en este Forester de 1.607 kilos y tracción AWD permanente, no quita para que eche en falta un dispositivo Stop-Start, hoy día presente en toda novedad. Estrena un sensor de nivel de aceite y soportes hidráulicos pero igualmente me pregunto por los planes de evolución que Subaru tiene programados para este motor, cuando sus ventas en Europa (testimoniales para un fabricante global), deben ralentizar la amortización de su desarrollo y evolución.
En su otro equipamiento no faltan los estándares más habituales y algún que otro gadget, como la apertura eléctrica del portón trasero. Según versiones, puede disponer de serie de calefacción en los asientos, apertura por llave electrónica o pantalla de marcha atrás. A donde no llega es a los últimos sistemas de seguridad que empiezan a generalizarse en el segmento, como el asistente de carril, los faros direccionales, los sistemas de precolisión o los avisadores de los ángulos muertos.