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El director ejecutivo de Tesla, Elon Musk, ha puesto de manifiesto que la tecnología usada para el desarrollo de sus baterías eléctricas será liberada de sus patentes para que el resto de fabricantes puedan tener acceso a estas y desarrollar coches eléctricos a precio más económico. La decisión nace por el interés de la firma, más centrada en el desarrollo de baterías que de coches, que quiere que la industria de los eléctricos avance.
De esta manera, podría darle viabilidad a la fábrica ‘Gigafactory’, una enorme infraestructura que pretende construir y en la que se producirán en grandes series baterías eléctricas de 35 GWh, para que cualquier fabricante tenga acceso a este tipo de tecnología a precio lo más contenido posible. Para hacernos una idea, podemos hablar de que baterías convencionales de ahora como la de Renault Zoe cuentan con una capacidad de 22 KWh e incluso la del Tesla S es de tan sólo 60 KWh. Teniendo en cuenta que un GWh equivale a un millón de KWh, podemos hacernos una idea de lo que se podría aumentar la autonomía de coches que a día de hoy rondan en una media de entre los 100 y 200 kilómetros en vehículos de fabricantes convencionales y de hasta 400 kilómetros en los modelos de Tesla.
Además, la empresa es pionera en el desarrollo de baterías de carga rápida, con la revolucionaría ‘Supercharged’, capaz de hacer un carga completa en 40 minutos, cuando la mayoría de automóviles del mercado requieren no menos de una hora y media para una carga media.