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Si un GPS y un teléfono móvil hacen lo que hacen, todo es posible, hasta que los coches se envíen mensajes automáticamente. En un experimento piloto a gran escala, las autoridades suecas y noruegas, junto con Volvo, quieren que los coches envíen en tiempo real información sobre el estado de la carretera a la "nube". La intención es que en unos años realmente esta tecnología ayude a todos. Para ello van a ampliar de 50 a 1.000 la flota de coches comunicantes, en torno a las ciudades de Oslo y Gotemburg. El proyecto comenzará por avisar a otros coches (y equipos de obras públicas) alertas de placas de hielo en la calzada. Los propios coches ya cuentan con sensores capaces de conocer la adherencia real, la temperatura y la ubicación en todo momento. Suficiente para transformar los coches en equipos móviles de monitorización de cada vía y cada tramo. El objetivo, el siempre utópico "cero accidentes para 2020". Ójala.